Agua

Filtramos el agua y aplicamos los principios energéticos de la filosofía Zen y la medicina ayurvédica. También tratamos el agua con los consejos de Masaru Emoto por la importancia del agua en nuestra vida.

El agua es una sustancia cuya molécula está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O). Es esencial para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida en la Tierra. El agua cubre aproximadamente el 71 % de la superficie de la corteza terrestre. Se localiza principalmente en los océanos, donde se concentra el 96,5 % del agua total, los glaciares y casquetes polares poseen el 1,74 %, los depósitos subterráneos (acuíferos), los permafrost y los glaciares continentales son el 1,72 % y el restante 0,04 % se reparte en orden decreciente entre lagos, humedad del suelo, atmósfera, embalses, ríos y seres vivos.

Se estima que aproximadamente el 70 % del agua dulce se destina a la agricultura. El agua en la industria absorbe una media del 20 % del consumo mundial, empleándose en tareas de refrigeración, transporte y como disolvente de una gran variedad de sustancias químicas. El consumo doméstico absorbe el 10 % restante.

En nuestras masas el agua tiene como misión activar las proteínas de la harina para que la masa adquiera textura blanda y moldeable. Posee además la capacidad de disolver las substancias añadidas a la masa, siendo además necesaria para la marcha de la fermentación. La composición química y energética del agua empleada afecta a las cualidades de los productos elaborados con ella.

La proporción de agua empleada en la elaboración de la masa influencia la consistencia final. Para el pan, suele añadirse un 43 % del volumen total de la masa. No obstante la cantidad de agua que puede absorber una harina depende del cereal empleado.

La calidad y composición de las aguas influyen en la formación de la masa, por ejemplo se sabe que las aguas con un carácter ácido endurecen la red de proteínas, mientras que las alcalinas suavizan la masa. Esta es la razón por la que nosotros empleamos aguas minerales o filtradas en la elaboración de la masa. Las aguas fluoradas pueden llegar a detener la fermentación. El medio líquido de la mezcla puede también contener otras substancias líquidas con una función similar a la del agua, como puede ser leche, suero de mantequilla, bebidas alcohólicas (vino, cerveza, whisky) e incluso mezclas avinagradas. La dureza del agua también puede influir en la elaboración del pan y pasteles debido a las sales minerales que favorecen la fermentación con las levaduras.

He leído un libro muy interesante sobre las necesidades del cuerpo humano con respecto al agua. Sabía, como musicoterapeuta, que por el hecho de que nuestro cuerpo tiene entre un 70 y un 80% de agua, la música nos afecta, al igual que las palabras, porque es vibración y los líquidos vibran mucho más que los sólidos.

Pues bien, os hago un resumen: ¡Agua! Tú cuerpo tiene sed, Christoper Vasey

El contenido de agua de nuestro cuerpo es entre el 80% cuando nacemos y el 60% cuando morimos. Esta agua está “guardada” y es usada en la sangre (5% del peso del cuerpo), el suero extracelular (15%) y el suero intracelular (50%), es decir por fuera y por dentro de las células . Nuestro cuerpo es una fábrica química muy compleja donde se produce un continuo intercambio de nutrientes y oxígeno por toxinas que se llevan a centros especializados en deshacerse de él. Por tanto, es importante el movimiento de los líquidos del cuerpo, para llevar alimento y llevarse las toxinas. Otro tema importante es la gestión de la entrada y salida de líquidos del cuerpo. El elemento motor del sistema de esta gestión es la sensación de sed.

El ciclo del agua en nuestro cuerpo es muy interesante: recibimos agua a través de la boca al beber y comer, a través de los pulmones al respirar, a través de la piel y el agua metabólica que produce el cuerpo durante la transformación de las grasas y glúcidos en energía. Esta es la entrada. Y cuando ya está dentro, se producen varios intercambios de líquidos en diferentes partes del cuerpo: la ósmosis en todo el tubo digestivo, se va a la sangre y de allí, gracias a los capilares (tenemos unos 100.000 km! !) y la ósmosis, llega a las células. Las células hacen el intercambio de líquido con nutrientes para líquido con toxinas o nutrientes no necesarios. Entonces las toxinas son enviadas hacia los riñones, la piel, los pulmones y los intestinos. Aproximadamente soltamos cada día unos 2,5 litros de agua. Por lo tanto, deberíamos beber unos 2 o 2,5 litros de agua, porque también tomamos agua ligada nos los alimentos sólidos. Esto es algo teórico, porque si el cuerpo no recibe el agua suficiente, deja de soltar agua, produce menos sudor, menos orina, estreñimiento …

Si no bebemos toda el agua que necesita nuestro cuerpo, entonces se produce la deshidratación. Esto ocurre si no bebemos suficiente, que el cuerpo utiliza el agua más cercana que tiene, el líquido extracelular, es decir, los líquidos que rodean las células. Esto hace que todos los líquidos del cuerpo se hagan más espesos y los intercambios de nutrientes y toxinas sean más lentos, y se vayan acumulando toxinas en el cuerpo.

Los trastornos provocados por la deshidratación leve pero crónica pueden ser el cansancio, la falta de energía, el estreñimiento, trastornos digestivos, hipertensión quien tiene vasos sanguíneos muy tónicos e hipotensión en quien tiene los vasos estrechos o que se contraen poco, gastritis , úlcera de estómago, trastornos respiratorios, desequilibrio ácido, sobrepeso, eccemas, colesterol, cistitis, reumatismo.

Por tanto, es necesario hacer caso a la sensación de sed. Si sientes sed, bébe!

El líquido más importante a beber es el agua. A ser posible, potable, mineral (pero poco mineralizada, ver las etiquetas de las botellas) o filtrada. Y también las infusiones y en algunos casos los zumos de fruta y verdura naturales.

Bibliografía:

Christoper Vasey, ¡Agua! Tu cuerpo tiene sed,  Ed Obelisco

Masaru Emoto, El poder curativo del agua, Ed Obelisco

Maite Suárez, Agua: H2O la fórmula de la salud, Ed Océano

Masaru Emoto, La sabiduría del agua, Ed Obelisco

Masaru Emoto, El agua, espejo de las palabras, Ed. Sirio

Jean-Luc Caradeau, Curarse con el agua, Ed Robinbook

Masaru Emoto, Mensajes del agua, Ed La liebre de marzo

Carmelo Ríos, Yoga del agua, volver al océano, Ed Gaia

Manuel Arrieta, El código secreto del agua, claves y aplicaciones terapéuticas