Ajo

Este “pequeño” vegetal es “grande” como experiencia culinaria audaz, aromática y muy saludable.

¿Sabías que las raíces del ajo alcanzan fácilmente profundidades de 50 cm o más?
¿Sabías que el bulbo, de piel blanca, forma una cabeza dividida en gajos, llamados dientes?
¿Sabías que cada cabeza puede contener de 6 a 12 dientes, y que cada diente puede dar origen a una nueva planta de ajo?
¿Sabías que el ajo, como el pepino y el pimiento, son alimentos que mueven la energía hacia arriba (energía celeste o yin), y por eso se repiten en algunas personas? Para que no lo hagan, podemos cocinarlos o condimentarlos con sal, derivados de la soja o vinagre de buena calidad (para yanguizarlos y favorecer así la digestión).
¿Sabías que al ajo se le otorgaba cualidades sagradas –se colocaba en la tumba de los faraones–, y se le daba a los esclavos que construían las pirámides para aumentar su resistencia y fuerza?

Historia

La forma y el sabor del ajo varía alrededor de todo el mundo; el ajo que se come en Europa no es el mismo que el que se consume en Latinoamérica.  Según los historiadores, el origen del ajo se remite a Asia occidental, y se extendió por todo el mundo a través de los diferentes tipos de comercios que se establecían utilizando como principal vía de comunicación al mar Mediterráneo.

El ajo se cultiva desde hace aproximadamente 7000 años, y llegó a Latinoamérica a través de Acapulco, debido a que esta parte de México tenía un gran movimiento económico (basado en el intercambio y la compra de especias) con Asia. De esta manera, el intercambio que se realizaba en Acapulco no era solamente monetario, sino también cultural. Así fue cómo el ajo, a partir de la costa mexicana, se fue incluyendo en nuestras comidas poco a poco, hasta que fue considerado como un elemento imprescindible a la hora de cocinar.

Hipócrates en Grecia y los sanadores del Antiguo Imperio egipcio lo recomendaban por sus cualidades medicinales para tratar principalmente las enfermedades que aquejaban a los adultos mayores. Y Louis Pasteur, durante el siglo XIX, realizó una campaña a favor de su consumo como antibiótico natural para combatir infecciones del sistema digestivo.

Gastronomía

El ajo se emplea en la cocina como un saborizante natural. Posee un aroma y un sabor característico que suele acompañar ciertos platos de la cocina mediterránea. Los brotes tiernos de las hojas se suelen incluir en algunos platos. Estos brotes pueden ser preparados como si fueran espárragos, aunque el consumo del bulbo es mucho más habitual. Generalmente se utilizan secos o semisecos, como ajo deshidratado, verdes (ajetes) y en encurtidos.

Algunos de los muchos platos en donde el ajo es un ingrediente esencial son el ajoblanco, el ajo cabañil, el ajo caliente, el ajo mataero o ajo pringue, el atascaburras, el gazpacho andaluz, el pollo al ajillo, el escabeche oriental, el salmorejo, el allioli, el ajoarriero, el mojo de ajo o la sopa de ajo.

Dentro de la promoción gastronómica, existen ferias en las que el ajo se vende de forma exclusiva, tal y como puede verse en la feria anual celebrada en la ciudad de Zamora: Feria de San Pedro (celebrada cada año a finales de junio), así como en la vecina ciudad de Toro.

Propiedades nutricionales

Comer ajo no solo está relacionado con el buen sabor de la comida, sino que también nos ofrece muchas cosas, además de ser un condimento de lujo. A veces comemos porque las cosas tienen un buen sabor, pero en realidad no sabemos qué nutrientes estamos recibiendo.

Esto no pasa con el ajo, pues cada vez que decidimos comer o aderezar nuestras comidas con esta planta estamos haciendo un gran aporte a nuestro organismo. El ajo es rico en vitaminas B1, B6 y C; ácido fólico, calcio, fósforo, hierro, cobre, zinc, potasio, fibras, selenio, lípidos, proteínas.

Beneficios del ajo

Entre sus excelentes cualidades medicinales podemos destacar:

Depurador de sustancias tóxicas (Sistema cardiocirculatorio).
Antibiótico natural, elimina las bacterias perjudiciales y respeta la flora bacteriana (Aparato digestivo).
Aumenta el apetito sexual y, en la mujer, regula la regla (Órganos sexuales).
Desinfectante, expectorante y descongestionante (Aparato respiratorio).
Aumenta el funcionamiento de la glándula tiroides (Sistema endocrino).
Fortalece las defensas frente a infecciones de bacterias, virus, hongos, parásitos (Sistema inmunitario).
Antidepresivo (Sistema nervioso).

Puedes encontrar ajos en nuestros productos: los patés, las empanadas, la quiche.

Alérgenos: Más que alergia, debemos hablar de cierta intolerancia al ajo debido al contenido en fructanos (que también encontramos curiosamente en la cebolla), un compuesto hecho de una cadena de fructosa, los cuales no son digeridos por algunos seres humanos.

Condiciones de conservación y fecha de consumo preferente: Para conservar los ajos resulta conveniente que los bulbos estén suficientemente secos, y que se guarden en lugares con buena aireación. Los bulbos toleran temperaturas inferiores a 0 °C. Las condiciones más apropiadas de conservación son 0 °C y 65-70 % de humedad relativa. En tales condiciones, el almacenamiento puede prolongarse hasta 6-7 meses. En casa, conservar en un lugar fresco y seco, protegido del sol.

Proveedor: De mica en mica Eco www.campdelasort.com