Rosa

¿Cómo describir el olor de una rosa? ¿Cómo describir la belleza de una flor?

La mayoría de las personas considera que el olfato es importante para disfrutar de la gastronomía. Existen estudios que relacionan directamente olfato y alimentación.

Esta capacidad evocadora se denomina efecto Proust, en homenaje al escritor francés. En su famosa novela En busca del tiempo perdido nos cuenta cómo el olor de una magdalena mojada en té le hacía volver a su infancia.

Podríamos decir que a la hora de comer y especialmente para elegir qué comer, el olfato y la vista son los sentidos más importantes.

Imagina que un día estás resfriado, si perdemos el olfato, porque estamos congestionados por el resfriado, por ejemplo, no podemos degustar la comida como cuando estamos bien. Por ello, el olfato es un sentido fundamental en todo lo relacionado con la gastronomía. Además, el siguiente paso es la asociación del olor de una comida con sus seres queridos. El poder evocador de los olores está ahí. El olfato es uno de los sentidos más primario, por lo que está muy cerca de las emociones y recuerdos, estableciendo relaciones que quedan grabadas en nosotros, aunque no seamos conscientes de ello. Basta volver a oler ese aroma para que nuestra mente establezca la relación sin que nosotros nos demos cuenta. Pasa lo mismo con la música y las palabras.

Creo que la mayoría de las personas consideraría que los olores relacionados con la gastronomía son capaces de traerles recuerdos de momentos agradables de su vida, habitualmente de la infancia, las vacaciones de verano o de la navidad. Lo cierto es que la mayoría de celebraciones sociales y familiares están relacionadas con la comida (y los olores). ¡Espero que mis galletas y pasteles os evoquen bonitos recuerdos!

De momento, explico un poco de biología e historia de la rosa en este mundo humano.

El género Rosa está compuesto por un grupo de arbustos espinosos y floridos representantes principales de la familia de las rosáceas. Se denomina rosa a la flor de los miembros de este género y rosal a la planta.

Existen alrededor de un centenar de especies de rosa, la mayoría originarias de Asia y un reducido número nativas de Europa, Norteamérica y África noroccidental. Tanto las especies como las cultivares e híbridos se cultivan como ornamentales por la belleza y fragancia de su flor; pero también para la extracción de aceite esencial, utilizado en perfumería y cosmética, usos medicinales (fitoterapia) y gastronómicos.

Existe una enorme variedad de cultivares de rosa (más de 30.000) a partir de diversas hibridaciones. Las especies progenitoras mayormente implicadas en los cultivares son: Rosa moschata, Rosa gallica, Rosa damascena, Rosa wichuraiana, Rosa californica y Rosa rugosa.

El fruto de la Rosa, el escaramujo, tiene un alto contenido en Vitamina C: entre 1700-2000 mg por cada 100 g de producto seco, lo que lo convierte en una de las fuentes vegetales más ricas de esta vitamina. También contiene vitaminas A, D y E, y flavonoides antioxidantes. Su alto contenido en taninos hace que causen estreñimiento.

Habitat
Esta planta es endémica de la región mediterránea y Asia. No se puede encontrar salvaje en otras zonas del mundo.

Historia

Su cultivo es antiquísimo. Los primeros híbridos se realizaron entre especies europeas, a las que se les fueron incorporando paulatinamente los genomas de las especies asiáticas. La primera imagen de una especie de Rosa se encuentra en la Isla de Cnossos, Grecia, y corresponde al siglo XVI a. C. La isla de Rhodas recibió ese nombre por el cultivo de las rosas; existen monedas de esa isla, de 4000 a. C, con imágenes de ellas. Las rosas se cultivaban en los famosos jardines de Babilonia (2845 a. C.). En la “Iliada”, Afrodita embalsama con aceite de rosas el cuerpo muerto de Héctor. En Sybaris (poblado por los sibaritas) los habitantes pudientes llenaban sus colchones con pétalos de rosas, de allí la expresión actual de ser criado en un “lecho de rosas”.

Los primeros datos de su utilización ornamental se remontan a Creta (siglo XVII a. C.). La rosa era considerada como símbolo de belleza por babilonios, sirios, egipcios, romanos y griegos. Los romanos cultivaron la rosa intensamente, siendo utilizados sus pétalos para ornamento, así como la planta en los jardines en una zona denominada Rosetum. Tras la Edad Media, donde su cultivo se restringió a Monasterios, vuelve a surgir la pasión por el cultivo del Rosal. Un ejemplo de esta pasión fue la emperatriz Josefina que a partir de 1802 en su Palacio de la Malmaison llegó a poseer una colección de 650 rosales. Las colecciones de rosas se han multiplicado desde entonces.

La era moderna de las rosas se inicia a partir de 1867 con la creación del primer ejemplar híbrido de té por el productor francés Guillot, quien la llamó: «La France». El invento surgió por casualidad, cuando Guillot estaba intentando mejorar una rosa naranja. El resultado fue una flor muy olorosa y con una larga floración, distinta en tamaño y características a las rosas que había hasta entonces.

Durante el siglo XIX empiezan a llegar variedades del extremo oriente, donde su cultivo fue también muy relevante por los antiguos jardineros chinos (existen datos del cultivo de rosales 3000 a. C.).

La rosa ha sido celebradísima en todo tiempo por los poetas y prestado materia a las mitologías y leyendas desde Salomón que veía una rosa en la esposa del Cantar de los cantares.

En la Novela de la rosa, ésta es el premio del amor y del valor. En El asno de oro de Apuleyo, el borrico se vuelve hombre al comer rosas y los poetas han representado a porfía a la Aurora como una joven que esparce rosas.

Una de las tres gracias en Grecia llevaba una rosa en la mano y se decía que la rosa había brotado del pie de Venus al salir algunas gotas de sangre de una picadura que se había causado con una espina. La fábula decía también que la rosa era al principio blanca y se había vuelto encarnada al teñirse con la sangre de Adonis (alusión al paso de la luz blanca alba a la luz rosada aurora). De igual manera que a Venus y Flora, cuyas estatuas se adornaban con guirnaldas de rosas. Muchos pueblos eslavos denominan a la fiesta de la primavera rusdija o fiesta de las rosas.

En algunas leyendas italianas, la rosa es símbolo de virginidad. Contrariamente, las cortesanas de Roma celebraban su fiesta el día 23 de abril consagrado a Venus Ericina y se mostraban adornadas de rosas y mirtos; en el día de San Jorge en Catalunya, también es costumbre regalar rosas y libros. En los grandes banquetes romanos, los convidados iban coronados de rosas, creyéndose que preservaban de la embriaguez. En otros países, la rosa es un símbolo funerario y de ahí, según algunos, que se planten cipreses y rosales en los cementerios.

Alérgenos:
Algunas personas pueden ser alérgicas al olor o a la esencia de rosa cuando es aplicada directamente sobre la piel de zonas delicadas del cuerpo.

Condiciones de conservación:
Conservar en un lugar fresco y seco, protegido del sol.

Fecha de consumo preferente: 1 año después de la compra

Proveedor:
Herbes del molí www.herbesdelmoli.com