La galleta perfecta

Gracias al buen tino de uno de mis maestros … Edward Espe Brown, maestro Zen.
Comparto una situación que a menudo se nos presenta cuando preparamos comida o cuando la comemos. O cuando trabajamos, o vivimos… esta ansia de querer llegar a la perfección. ¿Qué es la perfección?

Preparar la galleta perfecta
Fuente “La cocina Zen” de Edward Espe Brown, maestro Zen
“Cuando empecé a cocinar, tenía un problema: no conseguía que me salieran las galletas como yo quería. Seguía la receta y probaba variaciones pero no resultaba. Tenía en la cabeza la galleta “perfecta” y no me salía.
Con el tiempo llegué a preparar dos tipos de galletas… (…)… Me gustaban mucho esas galletas Pillsbury. ¿No es ese el sabor que tienen que tener las galletas? Las mías no salían igual.
Es fantástico las ideas que se pueden llegar a tener sobre el sabor de las galletas o cómo tiene que ser la vida. ¿En comparación con qué? ¿Con galletas envasadas Pillsbury? Y entonces, a menudo olvidamos la procedencia de la idea o que la tuviéramos. Esas galletas (absolutamente buenas) simplemente no son “lo que deberían ser”.
Los que se comían mis galletas ya podían cantar sus virtudes, comer una tras otra, que para mi no eran “lo que deberían ser”. Finalmente un día recuperé la sensatez, tuve un despertar: ¿no son “lo que deberían ser en comparación con qué? ¡Oh, no! Había estado intentando copiar las galletas Pillbury! Por fin llegó el momento exquisito de saborerar mis galletas sin compararlas con ningún modelo (antes escurridizo): trigueñas, hojaldradas, mantecosas, “soleadas, prosaicas, las mías”. Una delicia inconcebible, con una vida incomparable, presente vibrante. De hecho, más satisfactorias que ningún otro recuerdo.
En esos momentos en que te das cuenta de que tu vida va bien, te sientes perplejo y liberado. Sólo la insidiosa comparación con un producto bellamente preparado y bellamente envasado la convierte en insuficiente.
….”

Espero que saboreéis la vida con perfección y sin ella.

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