Galleta de avena y coco
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Galleta dulces

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Descripción del producto

Se han encontrado testigos que ya los asirios y al antiguo Egipto elaboraban galletas xait, representadas en las pinturas de la tumba de Rekhmir, en Tebas.

La palabra galleta viene de la palabra francesa galette. En Francia la galette es un pastel redondo o fino o un crepe hecho con trigo sarraceno. Galette viene de galet, que significa guijarro, y es el diminutivo de gal, a su vez, proviene de las lenguas indoeuropeas, de la palabra cal, que significaba piedra.

La necesidad de alimentos nutritivos, fáciles de almacenar y transportar, y de larga duración para los viajes largos, en particular para las travesías marítimas, se resolvió inicialmente mediante la adopción de alimento vivo, junto con un carnicero/cocinero. Sin embargo, esto ocupaba demasiado espacio en transportes de tracción animal o en barcos pequeños.

La introducción de la cocción de los cereales procesados y la creación de la harina proporcionaron una fuente alimenticia más fiable. Los marineros egipcios realizaban un pan plano y quebradizo de mijo llamado pastel dhourra, mientras que los romanos tenían una galleta llamada buccellum. El libro de cocina romano Apicius la describe como: “una pasta espesa de harina de trigo fina se hierve y se extiende en una placa. Cuando se ha secado y endurecido, se corta y luego se fríe hasta que esté crujiente y luego se sirve con miel y pimienta”.

Las galletas duras se ablandan a medida que envejecen. Para resolver este problema, los primeros panaderos intentaron crear una galleta lo más dura posible. Al ser duras y secas, y si se almaceban adecuadamente para su transporte, las galletas de las flotas sobrevivían a la manipulación de la tripulación y a las altas temperaturas. Para viajes largos, la galleta se cocía hasta cuatro veces. Para suavizar las galletas para comerlas, a menudo se sumergía en salmuera, café o algún otro líquido o eran cocidas en una sartén con la comida.

En 1588 en la Armada Española, la cantidad diaria a bordo de un buque de la Marina Real era una libra de galletas más un galón de cerveza. Las galletas continuaron siendo una parte importante de la dieta de los marineros de la Marina Real hasta la introducción de los alimentos enlatados.

Las primeras galletas eran duras, secas y sin azúcar. A menudo eran cocinadas después de pan, en el horno de la panadería cuando estaba ya enfriándose. Eran una forma barata de sustento para los pobres.

En el siglo VII d.C. los cocineros del imperio persa habían aprendido cómo enriquecer las mezclas a base de pan con huevos, mantequilla y crema, y ​a ​endulzarlas con frutas y miel.

Una de las primeras galletas especiadas fue el pan de jengibre, en francés pain d’épices. Fue traída a Europa en 992 por el monje armenio Grégoire de Nicópolis, que vivió en Bondaroy, Francia, cerca de la ciudad de Pithiviers. Se quedó allí durante siete años y enseñó a los sacerdotes franceses y a los cristianos cómo cocinar pan de jengibre.

Con la invasión musulmana de la Península Ibérica, y luego con las Cruzadas y el desarrollo del comercio de las especias, las técnicas de cocina e ingredientes de Arabia se extendieron hacia el norte de Europa. En la Edad Media las galletas se hacían a partir de una pasta de pan decorada y condimentada y luego horneada, o de pan cocido enriquecido con azúcar y especias. El rey Ricardo I de Inglaterra trajo de la Tercera Cruzada (1189 a 1192) el “biskit muslin”, que era un compuesto de maíz mezclado con cebada, centeno y harina de frijoles. Existen escritos del monasterio de Vadstena que explican cómo las monjas suecas horneaban pan de jengibre para aliviar la digestión en 1444.

Galletas de especias, lavanda, rosa, chocolate y mandarina, naranja, limón o rosa

Estas galletas son las clásicas galletas de mantequilla pero sin mantequilla. Con el atractivo aroma de la especia o flor que la acompañe. Es un pequeño gran regalo ideal para el desayuno o merienda. Recomendables para una merienda tranquila o antes de ir a dormir, por el efecto tranquilizante de la lavanda, la rosa o las especias.

Ingredientes: biológicos, integrales, veganos, km0

Harina de arroz y almendra*, zumo de manzana *, azúcar de coco*, aceite de coco*, lino*, (chocolate + flor de lavanda, rosa, especias, mandarina, naranja, limón*), y sal marina *.

* Ingredientes de producción ecológica. 100% producción ecológica.

Alérgenos: NO contiene gluten. No contiene frutos secos. Puede contener trazas de almendras, avellanas.

Condiciones de conservación: En un lugar fresco y seco. Consumo preferente 3 meses

ANZAC. Galletas de avena y coco

Esta receta es un regalo de Nueva Zelanda y Australia para disfrutar de la fusión de dos ingredientes de climas diferentes: la energía de la avena y las propiedades del coco tropical. Son unas galletas crujientes. Cálidas. Con el atractivo sabor de los crujientes copos de avena y del coco tostado. Es un pequeño regalo ideal para el desayuno o merienda.

El día 25 de Abril es San Marcos en los países de tradición cristiana. En Italia celebran la liberación del fascismo y en Venecia celebran el día de San Marcos con rosas, como en Cataluña el día de Sant Jordi. Un poco más lejos, en Nueva Zelanda celebran el día ANZAC, que es para celebrar la constitución de las fuerzas armadas que lucharon en la primera guerra mundial (ANZAC = Australian and New Zealand Army Corps). Lo celebran con unas galletas buenísimas. La historia de estas galletas comenzó con la leyenda que en la Primera Guerra Mundial las mujeres enviaban unas galletas a sus maridos soldados que duraban mucho tiempo en buen estado, ya que los envíos se hacían por barco. Podía pasar por lo menos un mes antes no recibieran el paquete. De todos modos, parece que entonces los enviaban unos pasteles diferentes de la galleta, dicen los expertos, porque la primera receta de las galletas ANZAC apareció en 1917 como “Rolled Oats Buiscuits”, y no fue hasta 1921 que se le dio este nombre al libro “St Andrew’s Cookery Book”.

Ingredientes: biológicos, integrales, veganos, km0

Copos de avena*, harina de avena*, coco rallado*, manteca de coco*, azúcar de coco*, agua filtrada y tratada con los principios de Masaru Emoto*, bicarbonato y sal marina *.

* ingredientes de producción ecológica. 98,43% producción ecológica.

Alérgenos: NO ontiene gluten. No contiene frutos secos. Puede contener trazas de almendras, avellanas.

Condiciones de conservación: En un lugar fresco y seco. Consumo preferente 3 meses.

Cookies

Las cookies son unas galletas crujientes y esponjosas a la vez. Cálidas. Con el atractivo sabor de los crujientes trozos de chocolate negro. Es un pequeño pastel ideal para el desayuno o merienda.

Del holandés viene la denominación cookie, de koekje (“little cake”, pastel pequeño). Cuando los europeos emigraron a Norte América las dos palabras se usaban para lo mismo. Desde la Guerra de la Independencia la palabra cookie fue la que prevaleció.

Ingredientes: biológicos, integrales, veganos, km0

Cookies de arándanos sin azúcar: Harina de garbanzo*, zumo de manzana*, pasas y arándanos*, aceite de oliva extra virgen*, bicarbonato y sal marina*. * ingredientes de producción ecológica. 98,73% producción ecológica.

Cookies de chocolate sin azúcar: Harina de garbanzo*, zumo de manzana*, pasas*, gotas de chocolate 65% comercio justo* (27,56%) (sirope de ágave), aceite de oliva extra virgen*, bicarbonato y sal marina*. * ingredientes de producción ecológica. 98,73% producción ecológica.

Alérgenos: Sin gluten. No contiene frutos secos. Puede contener trazas de almendras, avellanas, gluten.

Condiciones de conservación: En un lugar fresco y seco. Fecha de caducidad: 3 meses.

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